domingo, 18 de mayo de 2014

CHUZADOR CHUZADO

CHUZADOR CHUZADO, ZORRO DESENMASCARADO.

Uribe y su partido el Centro Democrático ya no pueden seguir burlando a los colombianos y a la justicia de nuestro país. La revelación de un video en el que su candidato comparte informaciones de inteligencia de exclusiva propiedad del estado, sin siquiera inmutarse, ni salir a denunciarlo, como corresponde, constituye la prueba reina de un delito grave por el que tiene que responder ante la justicia.

Así las cosas, el candidato Zuluaga, cuyos asesores hacen llamar subliminalmente “El Zorro” (aunque no sé qué tan zorro sea al dejarse grabar en una actividad ilícita a menos de dos metros de distancia, debe renunciar inmediatamente a su candidatura. No puede aspirar a que el país lo elija. Sería ingenuo de su parte creer que puede asumir la presidencia, en caso de triunfar en las elecciones, mientras afrenta un proceso judicial por espionaje, encubrimiento, concierto para delinquir y quizá, traición a la patria.

Es muy triste para la democracia de nuestro país que un ser de estas calidades aspire a la presidencia y más triste aún que vaya punteando en las encuestas, pero más triste aún, que sus seguidores justifiquen cada hamponada suya haciendo eco de frases mecánicas enseñadas por su máximo líder para cada caso en particular: es un montaje, es una filtración de la campaña, es una persecución, no hay garantías. Lemas estos bajo los cuales impidieron la acción de la justicia en casos como los de María del Pilar Hurtado y Luis Carlos Restrepo o, más recientemente, la del propio Uribe negándose a presentar pruebas ante la Fiscalía de un delito que él mismo denunció días atrás.

Negando cada cosa contraria a la ley que hacen, haciendo ver como “normales” algunas acciones penales y fomentando en las redes sociales que, “el fin justifica los medios”, es decir, que con tal de acabar con el enemigo que son las FARC, podemos arrodillar el estado de derecho, a la usanza de lo que pasó en el gobierno anterior, uno ya no sabe si la de Zuluaga es una campaña política o una Bacrim. Frases como esta, dicha por el hacker, nos muestran lo desalmados que se pueden llegar a volver estas personas enfermas por el poder:

“Esta (página) también necesitamos moverla pero lastimosamente necesitamos una acción de las Farc para empezar a mover este material”

“Andrés, entonces qué golpe nos va a dar Santos de acá al 25 (de mayo) como su tabla de salvación. Queda un mes para dar un golpe, hermano”

¿Si estos diálogos no son propios de mafias, qué lo son?

Estamos ante un modo atroz de hacer política. Corremos el peligro de caer nuevamente en manos de quienes creen que el odio, las armas, la fuerza, la violación de derechos humanos, la venganza, el ojo por ojo diente por diente, son el camino para conseguir la reconciliación. Y lo más grave es que una buena parte del país, (25%) según últimas encuestas, creen ciegamente en las tesis guerreristas y fanáticas de esta peligrosa secta política que se quiere atravesar al anhelo de paz de 47 millones de colombianos.

Todo porque se creen los dueños del rechazo a las FARC. No señores, el resto de colombianos también despreciamos a esos señores que han sembrado muerte, dolor, viudas, huérfanos, mutilados y desplazamiento en nuestra patria. Todos desaprobamos a quienes han secuestrado personas, asesinado niños, mutilado personas con sus minas antipersonales y a quienes han destruido pueblos enteros con sus cilindros bomba. El ciudadano que diga estar de acuerdo con estas prácticas salvajes no es colombiano o está loco. Todos estamos hartos de las FARC, todos repudiamos su accionar terrorista, si es la palabra que quieren escuchar, pero no todos creemos que el camino para acabar ese grupo sea la guerra. No queremos otros 50 años de dolor, sangre y muerte. Estamos avanzando hacia la civilización, esto es, hacia la evolución de la raza humana, no ante su involución. Queremos la paz para nuestros hijos y nietos y biznietos y los biznietos de ellos. Todos los conflictos de la tierra han terminado por medio del diálogo. Los que no, solo han sido triunfos militares pegados con babas que se reproducen luego por las cadenas de venganza y resentimiento que desatan. Queremos una paz duradera, firme, convincente. Tampoco queremos impunidad. Pero para meter a los terroristas a la cárcel hay que ir por ellos. Hay que ir a la selva, apresarlos y llevarlos a juicio. Pero como ni Lleras Camargo, ni Valencia, ni Lleras Restrepo, ni Pastrana 1, ni López 2, ni Turbay, ni Betancurt, ni Barco, ni Gaviria, ni Samper, ni Pastrana 2, ni Uribe 1, ni Uribe 2, ni Santos pudieron capturarlos, debemos negociar con ellos. Porque ni un tonto se sienta a dialogar para que le pongan las esposas. Menos si llevan casi 50 años en el monte luchando, equivocados o no, por un ideal. 

Ahora bien, no perdamos la lógica y el sentido histórico, las guerrillas aparecieron por la injusta repartición de la tierra, los constantes abusos de las castas políticas, el robo continuado al erario, la trampa electoral, la injusticia social, la mala educación. Los fenómenos de guerrilla, paramilitarismo y delincuencia común nacieron en el país de la desigualdad y la falta de oportunidades, no en Suecia, ni en Dinamarca ni en Finlandia. ¿Y si quienes como Zuluaga, que tuvieron la oportunidad de estudiar en las mejores universidades del mundo cometen delitos, qué podemos esperar de esos niños a quienes los que estudiaron en Harvard les robaron el dinero de la educación?. Y si de volver o seguir en el salvajismo se trata, pues propongamos un duelo armado a 12 pasos entre Iván Márquez y Alvaro Uribe en el estadio El Campín, el Pascual o en el Atanasio, ante 50 mil espectadores y transmisión en directo a 200 países. Ahí sabremos quién es el cobarde. 

Finalmente, si Zuluaga gana y se posesiona, cosa nada extraña en un país de borregos tontos ciegos sordomudos, donde los escándalos hacen subir en las encuestas a los implicados, ojalá el Procurador actúe en este caso con la prontitud, la eficacia y la severidad con la que suele fallar los casos de sus enemigos políticos. Porque si dejar basuras en las esquinas por tres días dan 15 años de inhabilidad, denunciar delincuentes en Medellín da 12 años, imagino que chuzar al presidente, sabotear el proceso de paz, manejar material de inteligencia confidencial del Estado, podrían dar unos 45 años de inhabilidad.


Esperamos pues, la renuncia de Zuluaga. Si no por la contundencia de la prueba, sí debe renunciar por haber perdido el antifaz. Si se autonombró como “El Zorro” en sus comerciales, debió saber que la regla, para no perder la condición de héroe, era no perder su máscara y Zuluaga ya perdió el antifaz, ha sido desenmascarado, el chuzador ha sido chuzado.