PETRO, EL ÚLTIMO MÚSICO DEL TITANIC
Por Gustavo Bolívar. Hoy se fue Petro y no voy a fingir: una mezcla de sentimientos me invaden. Por un lado contento por la bofetada histórica que les pegó a quienes juraban que se perpetuaría en el poder, como lo hace hoy Bukele o como lo intentó Uribe, pero triste porque la trampa le cortó las alas a una causa por la cual luchó desde niño. Cuánta falta nos harán sus luchas por la reivindicación de los pobres y sus discursos contra el cambio climático. Cuánta falta harán tus batallas contra el establecimiento. Pero hoy no muere Petro. Quienes lo conocemos, sabemos que volverá. Él sabe que la tarea está a medio camino y no morirá tranquilo hasta verla concluida. Por esa terquedad que lo mantiene firme, siempre he pensado que Petro es como los músicos del Titánic. Nunca pierde la paciencia, nunca deja de hacer sonar su voz por los que no tienen voz, nunca sucumbe, nunca deja de luchar y aunque se ahogue nunca deja de respirar. Por eso unas semanas después de la derrota de 201...