HISTORIA DE LA ARGENTINOFOBIA
HISTORIA DE LA ARGENTINOFOBIA
Por Gustavo Bolívar
Argentina, por fin, ganó un partido que casi nadie puede discutir. Sin ayudas arbitrales, sin sombras y sin polémicas. Ganó bien. Fue superior a Inglaterra. Sin embargo, buena parte del mundo terminó triste y consternada. Millones de aficionados le apostaban al triunfo inglés. ¿Por qué un triunfo limpio de una de las mayores potencias del fútbol genera semejante reacción? Por un fenómeno que crece con los mundiales y las polémicas arbitrales: La argentinofobia.
Muchos dirán: “¿Y este qué hace hablando de fútbol si es político?”
Pues precisamente por eso. Porque hace mucho tiempo los mundiales dejaron de ser solamente fútbol. Cuando la política, la economía, el poder mediático y los intereses comerciales empiezan a influir en el fútbol, este deja de ser un simple deporte y se convierte en un asunto de interés público.
Ahora sí, sigamos. Se me antoja que la argentinofobia es, en buena medida, injusta. Porque, aunque las polémicas y las sospechas existen, también debemos reconocer una verdad innegable: esta selección argentina es demasiado fuerte física y mentalmente. No da una pelota por perdida, nunca baja los brazos y, si uno quiere verla más viva que nunca, basta con ponerla en desventaja. Un 1-0 en contra puede convertirse en un 2-1 en cuestión de minutos; un 2-0 puede terminar en un 3-2 en el extratiempo. Se multiplican, sacan la garra que llevan dentro y se hacen matar por su camiseta. Les sobra corazón. Parecen jugar con un tanque adicional de energía cuando el reloj marca los últimos minutos. Y si a eso se le sumas un banco de suplentes más poderoso que el noventa por ciento de las nóminas titulares de las demás selecciones, el resultado es un equipo casi indestructible. ¿Cuántos no quisiéramos que nuestros jugadores le pusieran, al menos, la mitad de los cojones que le ponen ellos a cada partido?
Entonces entremos en materia para explicar de dónde nace esa argentinofobia y cuál ha sido su relación con la política.
Mundial Argentina 1978
Aquí comenzaron las mayores suspicacias que, hasta hoy, acompañan a la selección argentina, especialmente en cinco mundiales. En 1978 la dictadura de Jorge Rafael Videla utilizó el Mundial como una vitrina para mejorar su imagen internacional mientras el país vivía uno de los períodos más oscuros de su historia, con miles de desaparecidos y una feroz represión.
Para clasificar a la final, Argentina necesitaba derrotar por cuatro goles de diferencia a Perú. Enfrente no estaba cualquier selección. Era probablemente la mejor generación del fútbol peruano: Chumpitaz, Cubillas, Oblitas, César Cueto, La Rosa, José Velásquez, campeones de América apenas dos años antes. Lo que parecía improbable terminó ocurriendo: Argentina ganó 6-0.
Hasta hoy no existe una prueba definitiva de que aquel resultado hubiera sido arreglado. Pero las sospechas nunca desaparecieron. Sobre todo porque, antes del partido decisivo, Videla ingresó al camerino peruano acompañado, entre otros, por Henry Kissinger, una de las figuras políticas más influyentes del mundo. Aquel episodio terminó alimentando una desconfianza que medio siglo después todavía acompaña a la Albiceleste.
Mundial México 1986
Ocho años más tarde, Argentina e Inglaterra no disputaban únicamente un partido de fútbol. Apenas habían transcurrido cuatro años desde la Guerra de las Malvinas. Aquellos cuartos de final fueron vividos por millones de personas como la continuación simbólica de un conflicto político y militar.
Allí nació la célebre “Mano de Dios”, uno de los episodios más controvertidos de la historia del deporte. Diego Armando Maradona eliminó a Inglaterra con un gol convertido con la mano que vio el planeta entero menos el árbitro.
Mundial Italia 1990
Argentina llegó muy golpeada para disputar un cupo a cuartos de final frente a selección Brasilera que acababa de ganar los tres partidos de fase de grupos.
Durante una pausa del partido, al minuto 39 por una falta de Ricardo Rocha a Pedro Troglio. Galindez, el masajista del equipo le entregó una botella a un jugador argentino y este se la ofreció a Branco. Su contenido: “El agua bendita”. Minutos después Branco comenzó a sufrir mareos, náuseas y una evidente pérdida de rendimiento que pudo repercutir en el resultado. Argentina ganó 1-0.
En ese momento nunca pudo demostrarse que hubiera existido alguna sustancia en aquella botella. Sin embargo, años después, el propio Diego Maradona reconoció públicamente —en más de una entrevista, una de ellas frente a Pelé— que a Branco le habían dado de beber de un bidón “especial” preparado por el cuerpo técnico de Carlos Bilardo. Pese a esas confesiones posteriores y a los reclamos de la Confederación Brasileña de Fútbol, la FIFA nunca abrió una investigación formal ni impuso sanciones. Los videos sobre este caso se pueden encontrar en YouTube poniendo en el buscador: “El bidón de Branco”.
Mundial Qatar 2022
Las polémicas reaparecieron. Argentina recibió cinco penales durante el torneo, una cifra inédita para un campeón del mundo. La mayoría fueron muy discutidos. Messi ejecutó cuatro de ellos y esos goles terminaron siendo decisivos.
Muchos aficionados interpretaron aquella sucesión de penales como un intento de despedir a Messi con una Copa del Mundo.
Mundial Estados Unidos, México y Canadá 2026
Las discusiones volvieron. Ya no giran únicamente alrededor de los goles. Los críticos señalan decisiones arbitrales, intervenciones del VAR, presiones mediáticas, intereses económicos y el enorme peso comercial de las grandes figuras.
Quienes sostienen que Argentina ha sido favorecida mencionan el gol anulado a Egipto, la no expulsión de Messi tras un pisotón sobre un jugador argelino, la revisión inédita del VAR en una jugada intrascendente a mitad de cancha que terminó con la expulsión de Embolo frente a Suiza y un camino que, según sus críticos, resultó mucho más favorable que el de otras selecciones para llegar a la semifinal.
Por estos episodios, a todas luces sospechosos, millones de aficionados ya no confían en que la FIFA, a través del arbitraje trate a todos por igual.
Y ahí nace buena parte de la argentinofobia.
Messi también termina siendo víctima de esa percepción. La llamada “messifobia” es, en gran medida, una consecuencia de la argentinofobia.
Pero también nace de otra realidad imposible de ignorar: Argentina gana mucho. Tiene una personalidad desafiante, que raya en la burla y la ridiculización de los adversarios. Pero también una tradición futbolística inmensa y produce generaciones enteras de jugadores extraordinarios. Y en el deporte, como en la política, quien acumula victorias termina despertando tantos admiradores como detractores.
Así que mi conclusión es muy sencilla. Argentina no necesita ayudas. Messi tampoco.
Si existe un futbolista que jamás necesitó que nadie inclinara la cancha a su favor es Lionel Messi. Estamos hablando de un jugador que se acerca a los mil goles, que ha conquistado ocho Balones de Oro, una Copa del Mundo, dos Copas América, cuatro Champions League y diez ligas españolas. Un futbolista que ya hizo todo lo necesario para entrar en la historia como uno de los más grandes de todos los tiempos.
¿Qué ayuda puede necesitar semejante monstruo? Ninguna.
Precisamente por eso, cada decisión arbitral discutible que parece favorecerlo termina haciéndole mucho más daño que bien. No engrandece su leyenda. La pone bajo sospecha. Porque las leyendas no necesitan regalos. Necesitan victorias tan limpias que ni sus propios rivales puedan discutirlas.
Por eso millones de personas celebraron hoy el gol de Inglaterra en la semifinal como si fuera el de su propia selección. Y por eso, esos mismos aficionados enmudecieron cuando Argentina remontó el partido. Es tanta la animadversión que hoy muchos dicen “perdió Inglaterra” en lugar de reconocer que “ganó Argentina”.
Muy difícil predecir lo que ocurrirá en la final frente a España. Los apostadores no la tienen fácil. Lo que si podemos predecir es que, de ganar un mundial, tan salpicado de dudas, la argentinofobia y la messifobia van a seguir creciendo. Puede pasar a la historia como el mundial en el que no solo le arreglaron el camino sino también el caminado. Necesita muchos partidos limpios, como el de hoy frente a Inglaterra, para limpiar las sombras. Si gana con la misma autoridad y limpieza con la que derrotó a Inglaterra, habrá dado el paso más importante para empezar a disipar las sombras que desde hace décadas acompañan algunos de sus triunfos.
Hola Gustavo, cordial saludo, el de hoy No fue un triunfo Argentino 🇦🇷 sin mancha, ni un aplastante victoria, basta con revisar las jugadas de faltas no sancionadas en contra de los Ingleses, Arbitraje pusilánime y permisivo a favor de Argentina. Ganó Messi perdió el Fútbol ⚽🥅🏆
ResponderEliminarExcelente, aunque también somos muchos los admiradores de Argentina por los aportes a la existencia del futbol en Colombia, Millonarios, y las leyendas de Diego y Lionel
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