miércoles, 21 de noviembre de 2012

EL MAR QUE HOY LLORAMOS


Muchos no sabían que ese mar que hoy lloramos existía.

El 19 de noviembre de 2012, en virtud de un fallo de la Corte Internacional de Justicia de La Haya y según el INETER (Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales) perdimos 90.350 kilómetros cuadrados de territorio marítimo. Pero no perdimos sólo ese mar rico en alimentos y especies marinas y submarinas. También perdimos el subsuelo de ese mar que podría estar repleto de petróleo y también el espacio aéreo existente sobre esa inmensa fracción de planeta. El área desaparecida de nuestro mapa, equivale a juntar los siete departamentos de la Costa Atlántica o al área de países como Costa Rica, Panamá o la misma Nicaragua, Portugal o Corea del Norte.

Pero, como sucede siempre en esta Colombia vulgar, en la derrota no hay responsables. Los políticos sólo aparecen para cobrar los escasos triunfos que obtienen. Y si alguien se pone en la tarea de exigir la renuncia de las autoridades competentes con el tema, ese alguien termina crucificado por los mismos colombiadiocres que son en últimas, el trípode en el que se apoyan los corruptos para escalar y para ocupar los cargos desde los cuales ultrajan, humillan, roban, matan, favorecen sus intereses y los de sus amigos y familiares.

Pero sí hay culpables. Aunque la prensa no los señale. Aunque los áulicos los defiendan, sí hay culpables. Son nuestros ineptos, ingenuos y tremendamente torpes miembros de las clases políticas y dirigentes. Principalmente y en mayor medida, el Expresidente Andrés Pastrana y su Canciller Guillermo Fernández de Soto; El Expresidente Alvaro Uribe y su canciller Carolina Barco en mediana medida y el Presidente Juan Manuel Santos y su Canciller María Ángela Holguín en menor medida.

Están registradas las advertencias de muchos expertos en derecho internacional en el sentido de no aceptar la demanda interpuesta por el Gobierno de Nicaragua en La Haya. Hacerlo, según otros fallos históricos de ese organismo, era someterse al riesgo de una decisión “Salomónica”. Un riesgo innecesario por cuanto no éramos nosotros los que estábamos reclamando nada. Pero nadie escuchó a los expertos porque la soberbia del poder no permite que el pueblo sea escuchado. Tampoco fueron escuchados ni tenidos en cuenta los raizales (nativos del archipiélago) de quienes, seguramente, los abogados encargados de atender el pleito, hubieran obtenido inconmensurables argumentos para enriquecer la estrategia jurídica ante la CIJ.

Muy triste, que haya colombianos a quienes no duela esta enorme pérdida y lo que es peor, que defiendan la tesis de que Nicaragua merecía nuestras aguas.  Voy a explicarles por qué no las merecía y para no posar de experto en el tema los remito a este link de Wikipedia donde explican con detalle los antecedentes del caso:
http://es.wikipedia.org/wiki/Tratado_Esguerra-B%C3%A1rcenas
Para los que no tienen tiempo de leer, les hago un resumen sucinto: La Cédula Real del 20/Nov de 1.803 firmada por el Virrey de la Nueva Granada, José Antonio Caballero y Góngora, resolvió que el Archipiélago de San Andrés, así como la Costa de Mosquitos entre el Cabo Gracias a Dios en Honduras y el Río Chagres en Panamá (en aquella época aún nuestra) quedara segregada de la Capitanía de Guatemala y dependiera del Virreinato del Nuevo Reino de Granada. (ver mapa de Colombia antes de que Nicaragua fuera Nación)

Con su independencia de España en 1.819, Colombia aseguró la soberanía de las islas cuando estas aceptaron la Constitución de Cúcuta de 1822. Por su parte, las Provincias Unidas de América Central aseguraron su presencia en la Costa de Mosquitos y protestaron ante la República de la Gran Colombia por su presencia en las islas, ante lo cual Colombia estableció sus derechos no sólo sobre estas, sino sobre la Costa de Mosquitos en virtud de la Cédula Real de 1803. La disputa cesó con la disolución de las Provincias Unidas y la creación de la República de Nicaragua en 1.838. Es decir, cuando se creó la República de Nicaragua, su Costa Este sobre el Atlántico (Costa Mosquitos) pertenecía a Colombia junto con su respetivo mar y el archipiélago de San Andrés y Providencia. Al sentirse sin salida hacia el Atlántico, Nicaragua empezó a presionar un acuerdo para que Colombia le cediera esa franja de costa. Es cuando surge y se firma el famoso y muy mentado Tratado Esguerra- Bárcenas de 1.928. Este tratado tenía sólo dos artículos que transcribo a continuación:
  • Artículo 1º: Colombia reconoce la soberanía de Nicaragua sobre la Costa Mosquitos que va desde el Cabo Gracias a Dios al río San Juan. Además la soberanía de las islas Mangle Grande y Mangle Chico. Por su parte, Nicaragua reconoce la soberanía de Colombia sobre el Archipiélago de San Andrés con todo lo que este comprende. El artículo determina expresamente:
No se consideran incluidos en este tratado los cayos Roncador, Quitasueño y Serrana; el dominio de los cuales está en litigio entre Colombia y los Estados Unidos de América.
  • Artículo 2º: La validez del Tratado será puesto a consideración de los congresos de ambos países.
El Congreso Nicaragüense ratifica el Tratado el 5 de mayo de 1930 en Managua y este es conocido históricamente como "Protocolo de 1930" o "Acta de canje de ratificaciones".
El documento tiene un artículo único y fue celebrado entre Manuel Esguerra, enviado extraordinario y ministro plenipotenciario de Colombia para el caso y Julián Irias, ministro de relaciones exteriores de Nicaragua. En el acta se establece:
  1. Se ratifica el Tratado de 1928 celebrado entre ambos países.
  2. Se da por terminada lo que el documento llama "la cuestión pendiente entre ambas Repúblicas, sobre el archipiélago de San Andrés y Providencia y la Mosquitia Nicaragüense".
  3. Se concluye que la celebración del Tratado está en debida forma.
  4. Que el Archipiélago de San Andrés y Providencia no se extiende al occidente del meridiano 82 de Greenwich.
En Resumen, Colombia prácticamente cede o regala a Nicaragua la Costa Mosquitos a cambio de que Nicaragua reconozca su propiedad sobre el archipiélago con sus aguas hasta el meridiano 82. Durante cinco décadas todo transcurrió normalmente hasta que el 4 de febrero de 1.980, el presidente Daniel Ortega declara ante el cuerpo diplomático en Managua que el Tratado es nulo sobre la base de que Nicaragua estaba en ese tiempo ocupada militarmente por los Estados Unidos y por lo tanto reclamó la soberanía de Nicaragua sobre el Archipiélago de San Andrés. No hubo nadie en ese momento que le dijera a Ortega que si desconocía el tratado de 1.928 debía devolvernos la Costa de los Mosquitos. Porque aquí la Cancillería no es algo serio. Como dijo Navas Talero en un debate de Control en el Congreso, lo hemos tomado tan folclóricamente que como Canciller hemos llegado a nombrar a la niña consentida de la sociedad valduparense. Inaudíto habiendo tanto tratadista internacional de talla y de peso para hacer respetar nuestra soberanía en todos los escenarios del mundo.

Sin embargo, la anulación del Tratado por parte de Nicaragua fue considerado por Colombia como un acto unilateral y por ende violatorio de la legislación internacional. En 1.998, el presidente nicaragüense renuncia a un acuerdo bilateral con Colombia y el 6 de diciembre de 2001, demanda el caso ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya.
La nobleza de dar salida al mar a Nicaragua y cederle una franja de costa nos empezaba a costar muchos dolores de cabeza.

Pero, el gran error fue el cometido por el Expresidente Andrés Pastrana y su canciller Guillermo Fernández de Soto, al aceptar, en el año 2001, la competencia de la CIJ de La Haya en el conflicto que estaba planteando Nicaragua. Porque si bien es cierto que Colombia era suscriptor del "Pacto de Bogotá" desde el 30 de abril de 1.948, acuerdo que aceptaba la competencia de la CIJ en los conflictos entre países americanos, el camino habría sido retirarnos de ese pacto antes de aceptar la competencia de La Haya en el conflicto con Nicaragua. Pero Caímos, o cayó el Gobierno de la época, en el juego en el que nos quería meter Nicaragua. Tanto que un día antes de presentarse la demanda por parte de los nicaragüenses, el Gobierno quiso desconocer esta competencia pero después la volvió a aceptar de hecho al nombrar un equipo de abogados para defender al País y darles personería ante la CIJ. En adelante, una sucesiva cadena de errores como el de asistir a la primera audiencia de trámite para contestar la demanda en el año 2007, sellarían nuestra suerte.

Ya en el año 2012, cuando se anuncia que en el mes de noviembre la Corte de La Haya fallaría la demanda, aparece nuestra Canciller María Angela Holguin, el 25 de abril, en una actitud derrotista, a decir que “seguramente” la CIJ emitirá un fallo “salomónico”. Nos estaba advirtiendo que perderíamos algo en ese pleito y sin embargo no fueron agresivos en evitar la debacle que a la postre se dio con el fallo adverso a nuestros intereses. No podremos medir nunca el alcance de las desafortunadas e imprudentes declaraciones de la Canciller Holguín, pero si yo como juez en La Haya escucho decir a la parte demandada que no es grave que perdamos algo en el pleito, voy a pensar que no es grave inclinar la balanza hacia el demandante… Sin comentarios.

En Resumen, No es culpa de Nicaragua. Cada país tiene derecho a reclamar lo que considera suyo. Ellos fueron más audaces, más inteligentes, más diligentes y más astutos que nuestros gobernantes y ganaron. Los verdaderos culpables son los últimos tres Gobiernos con sus Cancilleres y sus torpezas. El de Pastrana en mayor medida, El de Uribe en mediana medida y el de Santos en menor medida. Ellos nos tienen que responder por esta pérdida tan inmensa para los colombianos y especialmente para los sanandresanos, quienes sentirán directamente el impacto con una merma en su economía y su moral.

El fallo es tan absurdo que despedaza el archipiélago como ente territorial (ver mapa a la izquierda. En verde lo perdido) y confina dentro de aguas nicaragüenses algunos cayos como los de Quitasueño y  Serrana, principales fuentes de pesca artesanal para los isleños. Para explicar gráficamente los llamados enclaves, son algo así como aceptar, en un pleito casero, que un juez decida que, en adelante, nuestro baño o nuestro dormitorio queda en la sala del vecino.  Esto obligará a nuestros pescadores a pasar por aguas extranjeras antes de llegar a sus lugares de trabajo. Y si estando Colombia en posesión absoluta del archipiélago los nicaragüenses los hostilizaban y perseguían, no imagino lo que pasará ahora con el consabido fallo de la CIJ de La Haya.  Lo puedo suponer. Nuestros pescadores serán perseguidos, encarcelados y sus embarcaciones decomisadas. No creo en Ortega cuando dice en la mañana que permitirá a los pescadores desarrollar normalmente sus actividades y en la tarde, en una actitud arrogante, humillante, provocadora e inaceptable para los colombianas le dice al Presidente Santos: Bienvenido a San Andrés.

Luego, es gravísimo lo que viene. Mi escenario pesimista es fatal. Sanandresanos en masa aceptando la propuesta de Ortega de nacionalizarse en Nicaragua para no ser perseguidos y luego, cuando los nicaragüenses en territorio sanandresano sean muchos, un movimiento separatista que nos dejará, sin el mar que perdimos ayer y sin el archipiélago que teníamos desde 1.803.  

Por todas estas razones y en un acto de rebeldía revuelto con guayabo, muchos consideramos, en plena calentura con el fallo aún fresco, que nuestro país no debería acatar el fallo de La Haya. Por antecedentes, por injusto, por ilógico, por inconveniente, porque no interpreta la realidad de los habitantes afectados, porque no sabríamos cómo explicarles a nuestros hijos que el mapa de Colombia cambió por cuenta de una recua de ineptos políticos a quienes poco o nada les debe doler, porque todos los mares y océanos del mundo, desde el punto de vista turístico, están al alcance de sus chequeras.

Pero pasada la indignación y el inconformismo, y aterrizando las consecuencias de un acto de rebeldía como el que todos queremos, nos damos cuenta que este camino, aunque muchos lo prefieren, es bastante espinoso.  No acatar el fallo significa atenernos a las consecuencias económicas y militares derivadas de esa desobediencia jurídica y esperar la reacción de los países afines política, económica e ideológicamente con Nicaragua como lo son Cuba, Ecuador y Venezuela. Aunque descarto que Venezuela quiera interferir teniendo pendiente un conflicto limítrofe con Colombia. No podemos descartar, en cambio, la reacción de las Naciones Unidas cuyo Consejo de seguridad puede intervenir para obligar a Colombia a cumplir el fallo. Este escenario implica irnos a la guerra o, por lo menos militarizar las aguas otorgadas por la CIJ a Nicaragua en espera de que este país y sus vecinos salgan en su defensa generando un conflicto regional sin precedentes y de incalculables costos para todos. 

Pero quedan dos caminos más. El camino jurídico que a juzgar por las opiniones de los expertos que han desfilado por periódicos y emisoras en estas últimas horas de incertidumbre, es muy limitado, por cuanto los fallos de La Haya son inapelables. Sin embargo hay quienes afirman que se puede instaurar una demanda de revisión o una demanda de aclaración. Si los países vecinos como Honduras y Panamá se vieran afectados por la nueva delimitación fijada, hay quienes opinan que la CIJ de La Haya se vería obligado a replantear el fallo.

El tercer camino es aceptar el fallo y quedarnos callados. Mantener ante los ojos del mundo nuestra tradición de país serio en cuestiones jurídicas e institucionales. Cuidar lo que nos queda, hacer de San Andrés un departamento próspero hasta la conformidad de sus habitantes que ya se sienten cansado del abandono oficial. Ridículo que, al momento en que esta columna escribo, el gobierno y el Congreso estén centrando su atención en la Isla. ¿Por qué no lo hicieron antes? ¿Será que el fallo de La Haya les terminará conviniendo más a los sanandresanos quienes capitalizarán el inconformismo para sentirse más atendidos que nunca?

La posición de los puristas del derecho es que si aceptamos el juez debemos aceptar su veredicto.  Y se preguntan con razón: ¿Si fuera al contrario, si fuera Nicaragua el afectado con la decisión, estaríamos peleando? Pero vale la pena que escuchen las denuncias de la senadora Alexandra Moreno Piraquive del Mira. Ella asegura que la zona que ofertó Nicaragua a las multinacionales en 2006 para exploración petrolera es exacta al área concedida por #LaHaya a este País. No parece coincidencia. Al parecer, todo se debe a un complot de las multinacionales, especialmente norteamericanas para hacerse a una zona que podría contener más petróleo que el existente en el Golfo de Maracaibo para dejar de depender de Venezuela. En virtud de ese complot, las multinacionales estarían detrás del lobby que les significó a los nicaragüenses obtener, más de lo que estaban exigiendo en su demanda. Añade la Senadora Moreno, que le parece muy curioso que los Estados Unidos no se hayan pronunciado sobre el fallo, aún sabiendo que este perjudica un acuerdo de libertad de pesca en la zona que tenía firmado con Colombia desde 1.970 y que le significa la explotación anual de 60 toneladas de pescado. Es claro que Petróleo mata pescado. Para tener en cuenta estas graves denuncias.

En fin, ahí les quedan estas reflexiones y un último mapa. El último mapa que tuvo Colombia antes de esta debacle. El mapa que cambió. El mapa que ya no volverá a ser el mismo. El mapa que tienen que empezar a enseñar en los colegios y escuelas del país con dolor de patria por lo perdido. Ojalá los maestros tengan la valentía de contarles a sus alumnos que este nuevo mapa no lo definió la CIJ de La Haya. Este nuevo mapa lo dibujaron los políticos colombianos con su ineptitud y pusilanimidad. Ojalá Nicaragua descubra muy pronto en ese mar, las riquezas que en 200 años de posesión no supimos encontrar, salvo los narcotraficantes que surcaron miles de veces este mar azul con sus lanchas rápidas cargadas de ignominia. Ojalá nos duela más una derrota en La Haya que una derrota en la copa mundo.



Nadie sabe lo que pierde...

1. Nicaraguense. 1 Slovako. 1 de EEUU del dept de Estado y manejó con multinacionales.