martes, 5 de junio de 2012

Rosa Elvira Cely, símbolo de un despertar

Tengo miedo de que la noche acabe antes de que entiendas la vida.

Rosa Elvira Cely pasará a la historia como una mártir que, sin proponérselo, desnudó dos de nuestros más graves problemas: Una justicia inoperante, laxa, selectiva, politizada, arrodillada, inestable, corrupta y perezosa y un sistema de salud excluyente, inhumano y también corrupto.

Gracias a las redes sociales, lo que parecía una violación y una muerte más, tan normal en nuestra estadística de violencia que ni siquiera merecía un titular de prensa, se está convirtiendo en una formidable semilla de inconformismo que amenaza con adelantar por lo menos una década ese proceso de indignación que tanta falta nos hace para superar, con la fuerza de la razón, los difíciles problemas que nos agobian.

Más allá de los logros involuntarios que el atroz crímen de esta estudiante de bachillerato nocturno de 35 años de edad, están produciendo en la moral de los colombianos inconformes, debemos desnudar las imperdonables fallas de nuestros sistemas de salud y de justicia.

De un lado y como lo han denunciado medios de comunicación, muy interesados en el caso a partir del Trending Topic #NiUnaMás generado por tuiteros indignados de todo el país, las fallas en los sistemas de emergencia son vergonzosos. Policías que no encuentran a la víctima  a tiempo, Ambulancias que nunca llegan y lo que es peor, la decisión de llevarla a un hospital, el Santa Clara, al sur de la ciudad, teniendo uno, el San Ignacio, a sólo 3 cuadras del lugar de los hechos. Y todo porque la paciente, en estado crítico y con su vida pendiendo de un milagro, manifestó no tener seguro. Como escribió Natalia Springer en su columna dominical en el diario El Tiempo: "la lógica de mercado que gobierna el sistema de salud en Colombia y que no honra la vida, sino que trafica con ella, decidió sobre su opción de sobrevivir"

De otro lado, el más oscuro, las fallas de esa justicia que en otra columna califiqué de laxa, politizada, corrupta, parcializada, lenta, inestable e injusta. Calificativos que aquí vuelvo a ratificar, agregando un par de adjetivos más: Incomprensible y peligrosa. No es para menos si examinamos el asombroso caso de Javier Velasco, principal indiciado en la muerte de Rosa Elvira. Un criminal que no obstante su jugoso prontuario estaba libre, amenazando con su instinto asesino, a todas las mujeres que se cruzaban en su camino. Que estuviera en libertad un hombre que asesinó a una persona, violó a dos niñas y, por nuevas denuncias aparecidas a raíz de su captura, abusó de otras tantas, convierte en cómplice de sus crímenes a un aparato de justicia que adolece de sentido común y responsabilidad social. 

Por su último crimen, el asesinato a Sangre fría de Dismile Ochoa en 2002, Velasco pagó sólo 15 meses de prisión, luego de que un juez lo dejara en libertad aceptando el argumento del abogado defensor, según el cual, Javier había tenido, durante el asesinato, una pérdida temporal de conciencia. Casi un mes por cada una de las once puñaladas que le propinó luego de violarla. Qué absurdo, con ese argumento de esquizofrenia temporal, al asesino le estaban entregando una patente de corzo, escrita con tinta sangre, para que perdiera de nuevo, las veces que quisiera, pero siempre de manera temporal su conciencia, para que se ensañara con otra víctima. Su dedo lujurioso y malvado recayó primero sobre sus hijastras y luego sobre Rosa Elvira, pero había podido recaer sobre sus o mis hermanas, sus o mis hijas, sus o mi madre, sus o mi pareja sentimental. Incluso sobre alguna familiar del Juez. Cuando escribía estas líneas, por un noticiero de televisión, una prostituta denunciaba que Velasco la había tratado de ahorcar por no dejarse penetrar sin condón. Dice la trabajadora sexual que denunció el hecho ante las autoridades pero que su caso no tuvo el eco suficiente para llevarlo a la cárcel. Las autoridades no le prestaron atención al suceso. 

El único problema no es Javier Velasco. El problema gigante son los miles de Velascos que abundan en las casas, los parques, las empresas, los colegios y las calles del país. Esos asesinos silenciosos que se declaran locos para burlar la ley pero que ponen toda su lucidez al servicio de su instinto criminal para elegir, perseguir, atrapar, seducir, violar y asesinar a sus víctimas, a sabiendas de que la impunidad los amparará y en el peor de los casos, el de ser llevados a juicio, los absolverá o condenará a pagar una irrisoria pena de pocos meses en su propia casa. Según la senadora Gilma Jiménez hay 400 violadores pagando sus delitos en la modalidad de casa por cárcel mientras otros 4.000 han obtenido su libertad después de purgar cortas condenas, para colmo de males, favorecidas por la cascada de prebendas y rebajas que estipula nuestro código penal.

También hay miles de Rosas Elviras. Mujeres humildes y trabajadoras o, como en su caso, estudiantes con la expectativa de un mejor futuro, que recorren las calles de las ciudades sin saber que un asesino las asecha. Mujeres que por su condición social no aspiran, ni en sueños, a conquistar un lugar en el esquivo club de los famosos, como no sea porque un desquiciado las viole de manera brutal hasta causarles la muerte. Porque heridas no clasifican en los titulares de periódicos y noticieros de televisión.

Pero Rosa Elvira no murió en vano. Su muerte logró aglutinar en torno de un mismo objetivo, la justicia, a todo un país. La presión que se ejerció desde las redes sociales hizo que la prensa, la policía, la fiscalía y hasta el mismo Presidente de la República se movilizaran para mostrar resultados. Dos días después de estallar el escándalo, el asesino ya estaba capturado y los fiscales se movieron con absoluta eficiencia a investigar el crimen. Algo impensable sin el trending #NiUnaMás y la nutrida manifestación del Parque Nacional.

Tanto las fallas en nuestro aparato de Justicia, como la ineficiencia en nuestro sistema de salud obedecen a un patrón superior que se llama corrupción. Un flagelo que se enquistó, desde hace décadas, en el lugar donde se fabrican las leyes. Un Congreso de la República habitado, en su mayoría por buitres hambrientos de riqueza y de poder, que legislan de espaldas al pueblo que los elige, pero siempre en busca de sus mezquinos intereses. Tanto nuestro Código Penal, que siempre anda de promociones y gangas,  como la corrupta ley 100 que regula nuestra salud y nuestra vida, han nacido de leyes expedidas por un Congreso en su mayoría corrupto. ¿Qué podíamos esperar entonces? 

A pesar del oscuro panorama, se nota un despertar. Se siente una ola de indignación sin antecedentes en el tema del maltrato a la mujer. Signos positivos que, sin embargo, dejan una pregunta en el ambiente. Una pregunta con respuesta positiva. ¿Siempre hará falta que muera alguien para que las masas se indignen?

Para finalizar más que un homenaje, un piropo muy merecido a ese ser que nos da vida al nacer y nos la quita al marcharse:

No sólo con golpes, amenazas, gritos y groserías se maltrata a una mujer.
Verla dormir y no darle un beso es maltrato.
No hacerle un poema de vez en cuando, no regalarle una flor, es maltrato.
No decirle que está bonita, no hacerle el amor sin pensar más que en ella, es maltrato.
No agradecerle estar en nuestra vida y llevarla de paseo con agrado, es maltrato.
No apoyarla en sus malos momentos, ni entenderla en sus días es el peor de los maltratos.
No llevarle serenata, no bañarse con ella, de vez en cuando, es maltrato.
No hacerle cosquillas en las noches, no recostar la cabeza en su pecho, es maltrato.
No abrazarla ni darle un regalo sin motivo alguno, es maltrato ruin y despiadado.
No sentirse orgulloso por sus logros,
No admirarla por ser mujer y tratarla como si fueran nuestros ojos... Es maltrato.

Y algo aún más cursi. Este tuit que escribí hace 4 noches:

"Si hay más vidas le pido a Dios q la próxima me haga mujer. Quiero sentir la maravilla de tener un hijo y llenar d amor el universo"


7 comentarios:

  1. Gracias Gustavo! Qué buen análisis! Muchos nos sentimos igual!! Y que bonita manera de terminar esta entrada! Ojalá muchos más la leyeran!

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  2. Que viva nuestar revolución... Que abramos los ojos de nueva vez por todas!

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  3. Ojala se te de la oportunidad!!! Ser Mujer Madre Hija Compañera...ahhhhhh es indescriptible...y contar con un hombre como tu que remueva nuestras entrañas con articulos tan interesantes como este es genial... que no se quede ssolo en palabras...que lo lean muchos y quee todos nos decidamos por un cambio en nuestro entorno....

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  4. yo tuve un problema con un ex mio pq me maltrata aun no siendo nd de el y la policia no hace nd, aveces necesito un grito de esperanza ... una voz que me diga que todo estara bien que personas como ese hombre desapareceran de este mundo

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    1. nadie hace nada por nosotras, tenemos que ser fuertes y berracas hasta que llegue el dia que ellos "los machos" nos teman, asi sera.

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  5. a esas bestias violadores como castigo, deberian cortarles los genitales y las manos todos los dias mostrarles mujeres y peliculas xxx, para que sufran con lo que en el pasado hicieron sufrir. yo tambien fui victima de uno de ellos.

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