LO QUE NOS JUGAMOS MAÑANA
Lo que nos jugamos mañana.
Por Gustavo Bolívar
La de mañana no es una jornada electoral más. Colombia elige 103 senadores y 183 representantes a la Cámara y para la consolidación de un proyecto político que está cambiando a Colombia hay un número que la militancia del Pacto Histórico debería repetir de aquí a las urnas como un mantra: 52/92.
Significa 52 senadores y 92 representantes a la Cámara, es decir, la mitad más uno en cada corporación del Congreso de la República.
No es una simple cifra simbólica, es la llave que mantiene abierta o cierra el xxx de las transformaciones sociales en Colombia, sin las cuales es imposible aspirar a una paz firme y duradera.
Durante casi cuatro años, el presidente Gustavo Petro ha gobernado sin mayorías propias en el Congreso. Y esa debilidad parlamentaria ha sido aprovechada por sectores políticos y económicos para someter al gobierno a una especie de chantaje permanente en busca de burocracia y contratos o a un bloqueo institucional con fines electorales.
Cada reforma ha tenido que atravesar un viacrucis. Cada ley ha sido objeto de dilaciones, mutilaciones o bloqueos. Cada votación ha implicado negociaciones agotadoras para evitar que el cambio prometido a millones de colombianos se quedara en el papel.
Senadores y Representantes de la oposición, decenas de parlamentarios vendidos a intereses particulares, algunos camaleones oportunistas y otros que actúan, no como partidos sino como empresas políticas, entendieron que unidos y ejerciendo sus mayorías en el Congreso podían frenar o cuando menos controlar el gobierno elegido por el pueblo. Y lo han hecho sin piedad ni escrúpulo alguno. Ahí están los hechos, una sola reforma aprobada (la pensional) otras a medias como la laboral y muchas negadas. A pesar del formidable salto social que se ha dado, queda la sensación de que con mayorías legislativas se hubiera podido llegar más lejos.
Por ejemplo la reforma a la salud, que buscaba eliminar la corrupta intermediación de las EPS para devolverle al Estado la rectoría del sistema y garantizar atención digna para todos, fue bloqueada durante meses, archivada dos veces y aún en su tercera agonía espera su trámite legislativo, la verdad con ínfimas posibilidades. Y son tan descarados que culpan al actual gobierno de la debacle en la prestación de este servicio esencial, cuando desde hace 30 años los presidentes Pastrana, Uribe Santos y Duque vienen liquidando EPS por montones. (Hay videos de cada uno de ellos contándole al país el fracaso del modelo)
La reforma laboral, destinada a devolver derechos básicos a los trabajadores fue archivada sin siquiera permitir un debate serio. Y si no es porque el presidente Petro convoca a una consulta popular para que fuera el pueblo quien decidiera en las urnas, el Congreso no se hubiera movido tan rápido a votarla y aprobarla.
Dos leyes de financiamiento, indispensables para disminuir el déficit fiscal y para financiar programas sociales y reducir la desigualdad en uno de los países más desiguales del planeta, han sido archivadas obligando al gobierno a hacer dolorosos recortes por 28 billones de pesos, que terminarán siendo de 40 billones con los 12 que debe recortar este año.
No es exagerado decir que buena parte de las transformaciones que votó el pueblo en 2022 han sido frenadas en el Congreso.
Y esto tiene una explicación sencilla. El cambio ganó la Presidencia. Pero no ganó el Congreso. Por eso cada reforma ha sido una batalla. Por eso cada proyecto ha sido un pulso. Por eso el presidente Petro ha tenido que gobernar contra la inercia de un Congreso construido durante décadas para proteger intereses y privilegios.
Y si algo nos ha enseñado esta experiencia es que sin mayorías parlamentarias el cambio es frágil. Por eso el desafío político de mañana es claro: hay que ganar el Congreso o el próximo presidente, según cinco encuestas distintas, Iván Cepeda, llegará al poder sin mayorías, a enfrentar el mismo chantaje y el mismo bloqueo que ha sufrido el presidente Petro. Las reformas hundidas y las que presente el nuevo presidente, recorrerán el mismo viacrucis.
Por eso el objetivo estratégico es 52/92.
Con 52 senadores se controla el Senado.
Con 92 representantes se controla la Cámara.
Y con ambas mayorías se pueden aprobar las reformas que el país necesita para pagar la deuda social, léase, para seguir disminuyendo la pobreza y acortando las odiosas brechas de desigualdad.
No se trata de imponer nada. Se trata de que la voluntad popular expresada en las urnas no sea saboteada en el Congreso. Porque una democracia donde el pueblo elige un programa de gobierno pero el Congreso lo bloquea sistemáticamente no es una democracia plena, es una democracia secuestrada por minorías de poder. Por eso la tarea de la militancia en estas últimas horas será seducir convencer y movilizar al mayor número de votantes posible.
Hablar con los vecinos, explicar lo que está en juego, lo que se ha logrado y lo que falta por lograr. Recordarle al país que el cambio no se bloquea en la Casa de Nariño, se bloquea en el Congreso.
Y por eso este domingo 8 de marzo cada voto es decisivo.
Cada voto por las listas del Pacto Histórico al Senado y a la Cámara es un voto para que las reformas no vuelvan a hundirse, para que el chantaje político se termine y para que el mandato popular que eligió el cambio pueda cumplirse.
Que nadie se quede en casa. Que nadie crea que su voto no importa. Porque si el pueblo llena las urnas de justicia social este domingo, 52/92 dejará de ser un sueño y se convertirá en la mayoría que profundizará el cambio en Colombia.
Es un desafío enorme, pero perfectamente posible porque no es que el Pacto tenga la obligación de sacar todas las 52 curules. Sectores de izquierda que militan en otros partidos, y que participan mañana en otras listas y sectores indígenas que tradicionalmente votan con el gobierno, pueden completar la cifra. Solo basta con que quienes votaron por el cambio en 2022 —más de 11 millones de colombianos— entienden que el verdadero campo de batalla del próximo gobierno no estará solo en la Casa de Nariño, sino también en el Congreso de la República.
Nos vemos mañana en las urnas, con entusiasmo, con convencimiento, ojalá con una persona más, para que llenemos las urnas de esperanza en un mañana que es ya.
Nos vemos esta noche por mis redes para que leamos y discutamos en vivo esta columna en compañía de varios candidatos y candidatas del Pacto Histórico.
Favor hacer circular este llamado.
Has sido coherente Gustavo. La coherencia y la decencia deben volverse normales en la dirección de este país. Abrazo fraterno desde Barrancabermeja, la bella hija del sol.
ResponderEliminar¡Excelente artículo!
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