lunes, 12 de diciembre de 2011

Maldita indiferencia

No es el narcotráfico, ni la guerrilla, ni el paramilitarismo ni la desesperante corrupción lo que nos mantiene al borde de la inviabilidad como nación: Es la indiferencia.


Tres casos de terrible maldad, cometidos por distintos actores, ante los que la mayoría de ciudadanos ha mostrado una aberrante indiferencia. Para que empecemos a reflexionar sobre el país que les queremos dejar a nuestros hijos:



1. Congreso infame. Congreso Corrupto. Congreso mafioso: 


20 de julio de 2010. 96 Senadores eligen como Presidente del Congreso de la República de Colombia, templo sagrado donde se fabrican las leyes de nuestro país, a Juan Manuel Corzo. Este Senador oriundo de Norte de Santander contaba, en el momento de su elección con varias investigaciones por corrupción y paramilitarismo en la Fiscalía, la Corte Suprema y la Procuraduría. Para ratificar las sospechas que sobre él se ciernen, este representante típico de la clase política tradicional, mafiosa y corrupta empieza a liderar en la “Sagrada Corporación” una serie de Proyectos de Ley a espaldas del pueblo que dice representar. El primero, el más indignante, un Proyecto de inmunidad parlamentaria. El mismo que utilizó Pablo Escobar para andar a sus anchas con sus cuadrillas de matones por todas las carreteras de Colombia. El mismo que extirpamos de la Constitución Nacional hace 20 años porque les permite a los Congresistas, que ya nos demostraron estar dotados de una moral flexible, permanecer inmunes ante la ley durante el ejercicio de sus funciones, es decir toda la vida.

Luego presenta un proyecto de rebaja de penas, nada menos que del 50%, con motivo del bicentenario, con la nítida intención de sacar de las cárceles del país a más de 50 Congresistas que hoy permanecen presos por distintos delitos.

Luego promulga la expedición de pasaportes diplomáticos para todos sus colegas sin medir las consecuencias de un acto tan irresponsable con el país, cual es el de nombrar como embajadores a unos señores que ya nos demostraron de lo que son capaces en materia penal como lo confirma el hecho de que 92 hayan perdido sus investiduras desde 1.990, 60 estén hoy en la cárcel y 160 más estén investigados por distintos delitos.

Luego hace bajar de la página del Senado el link donde los ciudadanos podíamos ver en línea las actuaciones y las votaciones de los Congresistas.

Luego sale a decir que los 18 millones que gana no le alcanzan para la gasolina, un día después de que Planeación Nacional dijera que Colombiano que ganara más de 190 mil al mes no sería considerado pobre. No sé cuántos luegos más estaremos registrando en un año.

Luego se embarca en el Proyecto de dotar de camionetas blindadas a todos sus colegas y mueve toda clase de maromas para lograrlo. Esto es lo que se sabe. Cuánto no sabemos de esta figura y de las otras 267 que conforman hoy nuestro vergonzoso Congreso de la República? El mismo que acaba de aprobar en primer debate el regalo de 3.5 billones de pesos para salvar una empresa que vendió por 850mil millones es decir, menos de 1 billón (Ley Echeverry). Un Congreso repleto de privilegios, escoltas, camionetas blindadas, excesivo número de asesores, de cuentas multimillonarias para pasajes aéreos y de facturas de celular de nuestros "pobres" padres de la Patria, que todos pagamos con nuestros impuestos. Un Congreso que sólo trabaja 3 días a la semana  a pesar de los multimillonarios sueldos y pensiones, y al que la mayoría asiste a responder el llamado a lista y a votar lo que le conviene. El mismo Congreso que a través de su Comisión de Acusaciones absuelve al que le pongan sin importar las pruebas y los testimonios. Un Congreso que, en su mayoría, se hace elegir a las buenas o a las malas a través de la compra de votos, o sencillamente pagando a miembros corruptos de la Registraduría para que los elijan. 


Y lo peor...

Cuando creíamos que ya lo habíamos visto todo, el Congreso Corrupto aprueba la Reforma a la Justicia, una reforma constitucional que dejó tumbó a patadas todo lo que habían logrado los estudiantes y constituyentes en 1.991 en materia de lucha anticorrupción. Muchos de estos Congresistas investigados por corrupción y paramilitarismo votaron en favor de normas que favorecen sus procesos jurídicos. Para lograrlo, chantajearon al gobierno con la aprobación de otras leyes y, lo más triste, lo que nunca debe suceder, compraron la voluntad y la independencia de los magistrados de las cortes con un alargue de sus períodos de 8 a 12 años y el aumento de la edad de jubilación de 56 a 70 años. Una cuchillada a la decencia, un disparo al corazón de la ética. Ha sido de lo peor que nos ha sucedido. Es una reforma constitucional hecha por delincuentes sin vergüenza alguna, de espaldas al pueblo que los eligió, cosa que les vale cinco, ya que la mayoría les vendió el voto y se sienten con la conciencia en paz. Esta Reforma que entre otras cosas tumbó pérdida de investidura, hizo inmunes a los Congresistas a las capturas, introdujo unas normas intimidatorias a los demandantes como su presentación personal a la hora de acusar a un Honorable padre de la patria o pagar las costas del proceso si este no prospera, es el mayor desafío a la razón y  a la decencia. Si no tumbamos esta Reforma. Si permitimos que el Congreso Corrupto se salga con la suya, nos habremos graduado de estúpidos mayores. Habremos conseguido llegar a la inopia y habremos sepultado nuestros sueños de libertad por muchas décadas. Por eso hay que hacer algo. Salir, gritar, marchar, recolectar firmas para un referendo que derogue esta Reforma o, por lo menos, bombardear desde las redes sociales a los corruptos que se siguen robando nuestras instituciones sin resistencia alguna. Avergonzarlos. A ellos les duele más un tuit que un arresto domiciliario.

2. Masacre de las Farc: 26 de noviembre de 2011. Cuatro compatriotas (tres policías y un militar) que permanecían secuestrados en poder de la guerrilla hace más de 12 años son asesinados por la espalda cuando los guerrilleros que los tenían en su poder escuchan los helicópteros del ejército y suponen un rescate ordenado por el Gobierno. Fieles a las instrucciones del Secretariado de las Farc, los carceleros de estos cuatro compatriotas acaban de un tajo con sus sueños de libertad de más de una década y los anhelos de sus esposas por dormir en sus pechos, de sus padres por sentarlos a comer en sus mesas y de sus hijos por abrazarlos, o como en el caso de Johan Steven Martínez, de conocerlo. Porque su padre fue secuestrado cuando él estaba en el vientre materno y ninguna de sus súplicas anuales mientras fue creciendo fueron escuchadas por el EP “Ejército del pueblo”. Duraron 14 años matándolos. Esa fue la realidad. Para no olvidar también que un 18 de junio de 2007 asesinaron a 11 diputados del Valle alegando un rescate de del ejército. Para no olvidar el cilindro bomba que masacró la vida de 118 personas que se refugiaban en la iglesia de Bojayá, un pobre municipio de Chocó, el 2 de mayo de 2.002. Para no olvidar la bomba al club el Nogal donde perecieron 36 personas el 7 de febrero de 2003. Para no olvidar la masacre en el corregimiento de Machuca, Municipio de Segovia, Antioquia, efectuada por guerrilleros del ELN que al dinamitar un oleoducto provocaron la muerte de 84 personas, la mitad menores de edad, un nefasto 18 de febrero de 1.998. Sin contar los más de 20 mil secuestros que realizaron los grupos guerrilleros durante los últimos 30 años.

3. Masacre de paramilitares: En su loca carrera por desestabilizar al Estado, a sabiendas de que con esa estrategia la gente se llenaba de miedo y corría a las urnas a elegir al Candidato antiterrorista, los Paramilitares con buena parte de las instituciones del Estado a su Servicio, cometieron más de 4.000 masacres a lo largo y ancho del país. Sólo les voy a relatar una para que cierren los ojos e imaginen el terror que pudieron sentir nuestros compatriotas agredidos, abusados y desplazados por estas acciones. 16 de Febrero de 2.000. Trescientos paramilitares enviados por Rodrigo Tovar Pupo alias “Jorge 40” bajo las órdenes de Carlos Castaño, pero dirigidos por Jhon Jairo Esquivel Cuadrado alias 'el Tigre' y Uber Enrique Bánquez Martínez alias 'Juancho Dique', entran a un pueblo, de consecuente nombre, llamado “El Salado”. En segundos secuestran a toda la población durante tres días (entre el 16 y el 19 de febrero de 2000), ponen en fila a sus habitantes y empiezan a acuchillar y a disparar tiros de gracia a quienes un informante señala como colaboradores de la guerrilla. A otros los descuartizan con motosierras, machetes, destornilladores y palas en una mesa que instalan en el centro de una cancha deportiva. Otros mueren porque el azar así lo designa, es decir, al que le corresponda el número 25 o el 30 según el capricho del embriagado comandante alias “El Tigre” que ya está a punto de completar su ínfima condena de 5 años luego de la cual saldrá a matarnos a todos los que lo nombramos. Pero ahí no paró la orgía de sangre, licor y música: Una niña embarazada es arrastrada del pelo por las calles empolvadas del pueblo y de su vientre es extraído el feto, un hijo que no debía nacer so pena de convertirse en un salvaje igual o peor al que lo asesinó. Luego los protagonistas de esta película de terror juegan fútbol con las cabezas de algunos pobladores. Después de tres días de sangrienta fiesta, presenciada por niños aterrorizados y ancianos llorando por dentro, al son de música vallenata en la que sus intérpretes saludan a algunos de ellos, ron en cantidades industriales, incendios a casas y negocios y violaciones de jovencitas, los paramilitares se marchan dejando más de 100 cadáveres entre ellos el de una niña de 6 años y una anciana de 75. Es bueno escuchar en la voz del periodista Juan Gossain, la lectura que él hiciera en RCN de 7 documentos incautados por la Fiscalía durante un allanamiento a la sede principal del DAS. Les recomiendo esto. Es vital escucharlo: http://www.rcnradio.com/node/22862


Conclusiones: Ante estos tres hechos de aberrante vergüenza, salvo las voces de los mismos indignados de siempre, Colombia no dice nada, Colombia no reacciona. Las masas siguen inmersas en su mundo artificial y egoísta, inmersas en su comodidad. O en su postura ideológica de odio que le impide reaccionar ante la muerte si esta proviene del bando contrario. El pueblo no se moviliza ante estas aberraciones a pesar de que son sólo una muestra (masacres, tanto de extremistas de derecha como de izquierda, y hechos de corrupción se cuentan por miles como el regalo de dinero a ricos terratenientes a través de Agro Ingreso Seguro; los tumbes de los IVAS en la DIAN; la feria que hicieron más de una docena de congresistas con los bienes incautados a las mafias; el carrusel de las contrataciones en Bogotá, Sincelejo, Barranquilla y muchas ciudades más; los contratos familiares cada vez más usuales, el uso de los dineros de las EPS´s para construir canchas de golf y edificios mientras millones de pacientes mendigan una cita médica o interponen tutelas para que les entreguen un medicamento; los desfalcos a la salud promovidos por la mafia política del Valle encabezada por Abadías y Martínez y Useches; los 2.000 contratos que según la Contraloría subscribieron los Nule en todo el país y que seguramente no se ganaron rezando, y una lista exagerada de robos que podrían convertir este en el entre paréntesis más largo del mundo)

Para protestar contra un Congreso que legisla con eficiencia para mafias y grupos económicos, con desfachatez en favor de la corrupción, pero con desidia para solucionar los problemas sociales, se convocó en Bogotá a una Corzotón. La efervescencia subió como el Alka Seltzer.  Por los niveles de indignación en las redes sociales se presupuestaba un lleno absoluto de la plaza de Bolívar. Asistieron 500 personas. Para protestar por el vil asesinato de los 3 policías y el militar, las familias de los secuestrados convocaron una marcha con el lema #LibérenlosYa, pero la asistencia fue regular.
Contra  la masacre de El Salado, nadie protestó, al menos masivamente. Embebidos por los buenos resultados militares frente a la guerrilla, dadas las estadísticas de bajas enemigas (algunas infladas por los falsos positivos) y por el hecho de que algunos consumidores de ingresos medios hacia arriba pueden volver a sus fincas y viajar por las carreteras, nuestro país se casó con un esperpento inmoral y antijurídico llamado la “seguridad democrática” y no sólo empieza a ignorar estos horrores sino a envolverlos en un silencio cómplice y a celebrarlos. De hecho el DAS, pagado con nuestros impuestos, puso al servicio del señor Jorge 40 camionetas blindadas y escoltas con carné de la República de Colombia. Es el comienzo de una Cátedra de odio que se regó como la pólvora que la alimenta y que aún hoy persiste, por suerte en menor medida. Aún así tardaremos años en corregir los desequilibrios sentimentales que este discurso de odio nos está dejando. Un odio que nos mantiene divididos, agrediéndonos por las redes sociales sin razón de ser.

No entiendo cómo no se indignan. No sé de qué están hechos la mayoría de colombianos para no sentir al menos una mínima cuota de rabia en el corazón por estos hechos, una pizca de compromiso para con ellos mismos y sus descendencias. Qué más falta para que se decidan a entender que nos están pisoteando el presente y eclipsando el futuro. ¿Qué es más aberrante, lo que hacen los corruptos y los violentos de ambas facciones extremas o nuestro silencio cómplice? ¿Cuándo tomaremos la decisión de poner freno a estos abusos? ¿Hasta cuándo aplazaremos esta necesidad que tiene el país de que sus buenos hijos la defiendan de sus malos hijos?

Tal vez no sintamos que estas cosas sean graves porque nacimos, crecimos y morimos entre la corrupción y la guerra sin inmutarnos. Los que sí lo van a sentir son los niños que no han nacido. Sus futuros hijos. ¿Hasta cuándo el egoísmo y la cobardía para con ellos? ¿Hasta cuándo el miedo? ¿Hasta cuándo la pereza? ¿Hasta cuándo seguiremos callados? 

No es la maldita niña la que con sus inundaciones nos está haciendo daño. Es la maldita indiferencia la que nos condena a estar cada vez peor, la maldita indiferencia es la que nos está matando.

7 comentarios:

  1. Nada mas que decir Gustavo, la indiferencia es el cáncer corroyente de una sociedad inmutable y muda, apática a protestar por la famosa frase: "para que.. si eso no sirve de nada!!". Francia con una reforma pensional que aumentaba dos años la edad para acceder a la pensión, protestó de tal manera y con tal contundencia que se reversó la decisión del gobierno, acá nos aumentan cinco años y NO pasa, no decimos nada. Silencio cómplice de los acontecimientos! Sociedad muda de protesta! Pueblo silencio y conforme, tenemos lo que nos merecemos.

    ResponderEliminar
  2. La desobligancia de los Colombianos tiene su raíz en la enajenación y manipulación a la que nos someten los medios de comunicación (RCN,Caracol,ElTiempo)y en la religión, con aquello de bienaventurados los pobres, la cual también es causante y beneficiada de la ignorancia y el letargo de los Colombianos.

    ResponderEliminar
  3. Asi o más claro... Que dolor de patria ;(

    ResponderEliminar
  4. GUstavo todo esto que pasa me pon ea pensar en quienes son en verdad los verdaderos culpables de tanta desidia , a uno le cuesta hoy, creer en el Estado.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. en el estado y en cualquier persona que diga defender intereses del pueblo. Ya no se sabe que es peor si las FARC, Los PARAS o el Gobierno de HP que tenemos! y para completar, Nosotros en la casa rascandonos la barriga mientras ellos siguen apoderandose del pais!

      Eliminar
  5. La indiferencia, los odios, celos, y envidias entre nosostros mismos es lo que nos tiene así. Abrazos Gustavo. Hay que seguir indignándose.

    ResponderEliminar
  6. que frustracion tan grande me da al leer esta cruda realidad en la que estamos. siento ganas de llorar que rabia tanta indiferencia.

    ResponderEliminar